sábado, 26 de marzo de 2016

"El amor nunca muere"

Ese momento en el que te das cuenta que él ya no te quiere, que todo lo que decía sentir no es más que una farsa, que por mucho que dijera que luchaba con todas sus fuerzas, al final acabó rindiéndose. ¿Por qué? ¿Porque es lo más fácil? Claro, es más sencillo dejarlo todo a un lado que seguir luchando, aunque duela. Porque las cosas que de verdad valen la pena, cuestan, y se debe tener claro lo que se quiere. Pero ya veo que no estoy en su lista, que me ha borrado sin más, sin una oportunidad para explicar, para dejar que los demás también luchen por él, para dejarse querer. 
Sí, cree que ha hecho lo correcto, que ha pensado mucho en su decisión. Pero está totalmente equivocado. Creo que cuando quieres a alguien, o le tienes el más mínimo aprecio, lo tienes en cuenta para tomar decisiones. Y no, no ha sido así. No me ha dejado decir una sola palabra. Me ha tratado como una niña pequeña que no es capaz de entender la vida. Sólo un buenos días, te suelto la bomba y luego me voy. Trabajo hecho, y a otra cosa. Es más fácil así, ¿no? Así no tiene que escuchar a la otra persona. Ni tiene que explicar sus motivos, la verdadera razón por la que actúa así. 

"Tranquila, estarás bien, conseguirás olvidarte de mí". Tan fácil de decir. Y todos saben que no es verdad. Porque cuando AMAS a alguien no lo olvidas, no lo dejas atrás. Pero veo que él tiene la capacidad para ello y mucho más. Tiene la capacidad para dejarte callada, sin nada que decir. Tiene la capacidad para hacerte sentir un espectador más, alguien que no interviene en la situación. Y todo porque él es un chico independiente, que no necesita consejo de nadie, no necesita confiar en nadie más que él.

Ni siquiera se ha cumplido lo que un buen día dijo "sinceramente". "Eres la persona en la que más confío". ¿Tan sencillo es eso de destruir, o es verdad que las palabras se las lleva el viento? ¿De verdad esa confianza ha existido alguna vez? Porque en este momento no hace honor a su nombre. 
¿Cómo fue lo que dijo una vez? "El día que estas 7 rosas se marchiten, dejaré de quererte". Pues qué  mal, una especie de magia negra ha hecho que esa flor inmortal muera, al igual que su "amor eterno". No sé, yo sigo sin entender nada. Sigo sin comprender cómo ha podido tirar todo por la borda. ¿Tanto daño le he hecho? ¿De verdad ya no sirve de nada perdonar? 

Creo que si pensaba que nunca podría tener un futuro a mi lado, nunca debió haberse comprometido de aquella forma. Porque yo SÍ  lo creía, y a pesar de todo, lo sigo creyendo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Invisible.

Y mientras los demás siguen con su vida, la mía prácticamente ha terminado. Estoy oficialmente muerta. Muerta desde que vine a este lugar. Muerta desde que me quitaron mi identidad, mi "vida perfecta", TODO. 
Es como si los demás pudieran seguir viviendo mientras yo repito la misma historia una y otra vez. Estoy en una especie de pausa que no puedo evitar, no puedo darle al botón de "play" y continuar. He quedado atrapada en el pasado, atrapada en una cárcel de recuerdos, momentos inolvidables, imágenes grabadas para siempre en mi memoria y en mi corazón.
Siento que estoy desgastando las páginas ya pasadas de mi propio libro, y que no tengo más tinta para seguir escribiendo esta historia llamada "vida", la vida de Natasha Carolina Martín Sargado.
Me debilito por momentos, o por lo menos eso parece. El miedo a ser olvidada, a que nadie me extrañe nunca más vuelve a atacarme, y esta vez con más fuerza que nunca.
Espero que no acabe con la chica  empollona, mandona, estresada, pero en el fondo simpática, que todos conocen.

miércoles, 13 de febrero de 2013

domingo, 13 de enero de 2013

12+1.

Ha llegado el momento de analizar este largo, intenso e increíble año. Todo empezó como una historia imposible, quizás prohibida, llena de altibajos, momentos felices y tristes. Incertidumbre. Creo que estábamos un poco perdidos, no sabíamos cómo reaccionar, cómo comportarnos delante del otro. Faltaba confianza. A raíz de esto surgieron algunos problemas, aquello se convirtió en una montaña rusa en la que no sabía cuándo iba a estar bien y cuándo mal. A pesar de todo, vivimos momentos felices que me dieron las fuerzas para seguir adelante.
Y fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. Poco a poco te fui conociendo, cada vez ibas teniendo más confianza en mí, cada vez éramos más naturales, espontáneos, más... nosotros mismos. Me ibas demostrando que valía la pena seguir, que eres una persona increíble, justo esa persona que me hacía falta para darle un poco de sentido a esta vida sin emociones. Porque hasta ese momento, estaba viva, pero no vivía. Tú, mágicamente, me despertaste del sueño profundo en el que me encontraba, y me devolviste a la vida, una que sí vale la pena vivir.

Llegó el verano, a la vez una tortura y un alivio porque, aunque tenía más tiempo libre, pasaban muchos días en los que no podía verte, ni hablar contigo, etc. Pero nunca olvidaré los buenos momentos que compartimos este verano, por ahora el mejor verano de mi vida.
Tras un intenso y estresante trimestre, se presentó inesperadamente la Navidad, un tiempo de alegría en el que, aunque al principio no comenzara con buen pie, pude disfrutar con personas muy importantes para mí. Llegó el fin de año y, afortunadamente, pude comenzar este nuevo año a tu lado. Es una buena señal, no crees?
 
Y como toda buena señal, hay que tomársela con optimismo. Sé que este año será duro, que esta incertidumbre no nos dejará en paz, pero yo por lo menos no puedo vivir adelantando el futuro, porque ni siquiera sé lo que pasará. Claro que tengo miedo, miedo a que esto acabe y que nunca vuelva a ser lo mismo,  a que te olvides de mí, a no volver a verte, o peor, a que no vuelva a haber una segunda oportunidad. ¿Sabes qué? Muchos dicen que este año dará mala suerte por ser el año que es, pero yo creo que para nosotros será diferente. De alguna manera la suerte estará de nuestro lado, pero tenemos que estar atentos para no dejar escapar ninguna oportunidad. Porque la esperanza es lo último que se pierde.

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Esto no es una despedida, pero quiero que sepas que jamás en la vida me olvidaré de ti, y que todos y cada uno de los recuerdos que tenga de ti los guardaré en mi baúl como el más preciado tesoro que nunca haya tenido. Un día te dije que eras mi ángel de la guarda, y como ángel de la guarda que eres siempre estarás a mi lado, no importa lo que nos separe o el tiempo que pase. El destino nos volverá a reunir y, si no es así, ya encontraremos la forma de llevarle la contraria y encontrarnos de nuevo, esta vez para no separarnos jamás.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidades no tan felices.

Es así, lo confieso. Estas navidades no están siendo lo que esperaba. Lo único que hago es gastar mis energías en lágrimas inútiles que me dicen que no estoy bien, aunque intente escapar de esa tisteza que nunca me abandona. No dejo de darle vueltas a miles de cosas y, como siempre, la relexión es mi peor enemigo. El caso es que probablemente tenga una mente retorcida, una parte "maligna" que está en lo más profundo de mi ser y me retiene contra mi voluntad en un mundo sombrío, sin esperanza. No alcanzo a ver la luz, todo me parece una falsa ilusión que tarde o temprano se desvanecerá. Sí, por supuesto que hay momentos en los que me olvido de todo y disfruto todo lo que puedo de lo bueno que la vida me regala, pero aún así es imposible abandonar la preocupación, las noches en vela, las lágrimas gastadas y el miedo a perderlo todo.
Bipolar. Esa es la palabra. Paso de estar bien a sentirme fatal, con un nudo en la garganta del que me desahogo a escondidas, por no preocupar a nadie más. Pero ya no aguanto más, estoy harta de llorar, de sentir soledad y melancolía.
Parecerá que es mentira, pero, a pesar de todo, me encanta la Navidad, y que ésta no esté siendo de las mejores no me va a derrumbar. Tengo claro que yo no soy así de pesimista. SOY alegre, optimista y tengo un gran espíritu navideño, así que supongo que de algún modo saldré adelante. Si no lo consigo, que nadie diga que no lo intenté.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Presión.

Parece que no merezco ni un momento de felicidad, un descanso que me aparte aunque solo sea un instante de todos los problemas. No entiendo esa manía de presionar hasta más no poder, esos recordatorios diarios, cansinos, sobre el mismo tema, que a medida que pasa el tiempo me desilusiona más. ¿Por qué tienen que tener tanta prisa?¿Por qué se empeñan en acortar más y más mi vida aquí? Sé que no es culpa suya, que hacen lo mejor para mí, pero no es necesario "regodearse" en ello cada vez que pueden. ¿Es que no entienden que eso duele, que me destroza por dentro?
¿Y qué  puedo hacer yo?¿Rebelarme?¿Enfadarme?¿Negarme a acepatar la realidad? No puedo hacer nada, excepto resignarme, aceptar que mi mundo fantástico se desvanece por momentos y que no puedo evitarlo por más que quiera.
Eso sí, que quede claro que no escribo esto para hacerme la víctima ni para que sientan lástima por mí. No hace falta ni que se preocupen. Esto es algo que tarde o temprano tenía que pasar, y sé que tendré que aprender a vivir con ello, por mucho que me cueste. Qué se le va a hacer, no todo en la vida puede ser bueno, y esperar que todo sea de color rosa sería de estúpidos, estúpidos como yo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El miedo es mi peor enemigo.

Es medianoche. Como todos los días, me dirijo a mi cama con la esperanza de conciliar el sueño fácilmente, aunque presiento que la noche no será para nada tranquila. Espero y espero, pero gracias a mi complejo de "pesimista", empiezo a pensar, demasiado diría yo... Poco a poco me invaden las preocupciones, y la noche se convierte en una pesadilla. ¿Cómo puede ser que vuelva a lo mismo? Después de un verano sin tener que preocuparme por nada, de aprender a disfrutar y vivir al máximo, mi  estúpida conciencia me juega una mala pasada otra vez. Lo primero que me viene a la cabeza es la inminente "vuelta al cole", a las tareas, los exámenes, las interminables horas de trabajo, alguna que otra compañía indeseable y, sobretodo, mucho estrés. De la mano vienen dos "hobbies" que, en lugar de animarme y ayudarme a desconectar de todo lo demás, me hacen sentir una gran responsabilidad, una carga más que no necesito. Y es que lo que me pasa es que tengo miedo a fracasar, a no poder cumplir con mis objetivos y fallar en el intento. No soy precisamente lo que yo llamo una superheroína, alguien que puede con todo, que no se asusta ante los nuevos retos.
De ahí pasamos a un miedo más grande que todo esto junto: el miedo a marcharme. Sé que no debería pnsar en esto, porque a nadie le hace ningún bien, pero admitámoslo, es algo que está presente y que no desaparecerá por mucho que lo evitemos. Me siento culpable y egoísta, y en cierto modo, lo soy. No quiero irme, lo confieso, ni siquiera soy capaz de admitir que pueda llegar a pasar. No quiero que mi vida aquí acabe, no quiero dejar esto atrás, no quiero empezar de cero, no quiero olvidar... NO QUIERO. Sí, ya sé que el futuro de mi familia, o incluso el mío, no encuentra una salida a esta situación. Sé que la gente que me quiere me necesita a su lado, y es injusto estar tan lejos de ellos. También sé que mis padres sacrifican mucho por aguantar más tiempo, porque ya no se sienten tan bien como antes, porque ya no están felices y su felicidad peretenece a otro lugar. Todo eso se me pasa por la cabeza, mientras unas silenciosas lágrimas caen por mis mejillas.
 
Llegado a este punto me siento agotada, sin ganas de intentar sonreír o esforzarme en ver el lado positivo. Pero, gracias a Dios, aquí estás tú, mi "ángel de la guarda", para salvarme de caer en un enorme abismo de lamentaciones y tristeza. Tú, y sólo tú, eres capaz de que vuelva a levantarme y luchar por lo que quiero. Me sonríes y me dices al oído que todo irá bien, que tengo las fuerzas necesarias para salir adelante y triunfar en todo lo que me proponga. Me dices que es cierto, el camino será dificil, pero que basta con recordar por lo que me estoy esforzando para sacar las fuerzas de donde no las había, y así superar hasta los obstáculos más crueles. Gracias a ti he recordado que siempre tenemos una opción, y que los verdaderos ganadores son los que consiguen descubrirla y se levantan después de haber caído una y otra vez.
 
"Nada en este mundo es gratis. Si sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, nadie lo hará por ti".
 
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         "No dejes que tus miedos tomen el lugar de tus sueños".